TechCrunch reveló una lista de proyectos de inteligencia artificial que no lograron alcanzar sus objetivos. En el listado, aparecen proyectos de startups que no pudieron sobrevivir a su primer producto, pero se destacan nombres prominentes como Microsoft, Apple y OpenAI.
Entre los casos más notables se encuentra el de Siri, la asistente de voz de Apple, que ha enfrentado múltiples retrasos en su evolución hacia una inteligencia artificial más avanzada, si bien, en rigor, no está propiamente muerta. Así mismo, se incluye la 'super app' de OpenAI, que no logró cumplir con las expectativas del mercado.
Según la publicación, estos ejemplos son parte de un fenómeno más amplio donde las promesas de la IA no siempre se traducen en éxitos comerciales. y aunque sus sueños de gloria y riqueza no se cumplieron, todos dejan valiosas lecciones.
Por qué importa
La relevancia de este análisis radica en la realidad de que incluso las empresas más grandes y con mayores recursos no están exentas de fracasos en el ámbito de la inteligencia artificial. Esto plantea preguntas importantes sobre la viabilidad de ciertos proyectos y la necesidad de ajustar las expectativas tanto de los inversores como de los consumidores.
La lista incluye el lanzamiento de Windows Recall, catalogado como uno de los mayores tropiezos de Microsoft en su estrategia de Inteligencia Artificial. Diseñado inicialmente como una "memoria fotográfica" para PCs Copilot+ que tomaba capturas de pantalla cada pocos segundos, la función provocó un rechazo masivo y problemas técnicos antes de llegar de forma masiva a los consumidores. Otro servicio 'fallecido' fue Notion Mail, que cerró oficialmente el 22 de septiembre de 2026, tras 17 meses de funcionamiento, debido a que la compañía decidió enfocar sus esfuerzos en agentes de inteligencia artificial en lugar de mantener un cliente de correo tradicional.
Dos miembros ilustres del 'cementerio' de la IA son el Humane AI Pin y el Rabbit R1. Ambos dispositivos se proponían remplazar al celular al cumplir con las mismas funciones mediante interfaces de voz y, de paso, al eliminar el efecto de las pantallas sobre la atención de los usuarios. Al final, resultaron ser productos inacabados, lentos e incapaces de resolver problemas reales del día a día.
Hay casos en que a buenas ideas las elimina la competencia feroz en el paisaje tecnológico. Es lo que le pasó a Huxe, cuyo cierre ocurrió oficialmente a finales de mayo de 2026. La startup de inteligencia artificial, fundada por exdesarrolladores de la exitosa herramienta NotebookLM de Google, se vio obligada a cerrar su aplicación de generación de podcasts y resúmenes diarios de audio debido a la feroz competencia de los gigantes tecnológicos que ayudó a fortalecer.
Mención aparte merece el colapso de Yupp.ai, uno de los fracasos más sonados e inesperados del sector de la inteligencia artificial. La startup cerró sus puertas definitivamente tras anunciar su liquidación, a pesar de tener un respaldo financiero masivo. Haber recaudado 33 millones de dólares en una ronda semilla liderada por el prestigioso fondo a16z crypto y contar con más de 1,3 millones de personas registradas no evitó que cerrara tras menos de un año en el mercado.
Y, claro, también está Character.ai. Una de las startups pioneras en el auge de la inteligencia artificial generativa, conocida por desarrollar chatbots en línea para interacción y rol, presentó una sorpresiva solicitud de bancarrota y decidió vender algunos de sus activos a Disney.
Qué sigue
A medida que la industria de la inteligencia artificial continúa evolucionando, es probable que veamos un enfoque más cauteloso y estratégico en el desarrollo de nuevos proyectos. Las empresas podrían centrar sus esfuerzos en mejorar las tecnologías existentes antes de aventurarse en nuevas áreas. Por ejemplo, Apple podría priorizar mejoras incrementales en Siri en lugar de intentar un cambio radical que no esté respaldado por avances tecnológicos suficientes.
Para OpenAI y otras empresas, el desafío será recuperar la confianza del mercado y de los usuarios mediante la entrega de productos que cumplan con las expectativas. Esto podría implicar una mayor colaboración con investigadores y expertos para asegurar que las aplicaciones de IA sean seguras, efectivas y éticamente responsables. La presión por innovar debe equilibrarse con la necesidad de ofrecer soluciones prácticas y confiables.
Contexto
Apple, con sede en Cupertino, California, ha estado trabajando en Siri desde su lanzamiento en 2011, pero ha enfrentado críticas por su falta de avances significativos en comparación con competidores como Google Assistant y Amazon Alexa. Por su parte, OpenAI, fundada en 2015 y con sede en San Francisco, ha sido un actor clave en el desarrollo de modelos de lenguaje como GPT-3, pero su intento de lanzar una 'super app' ha sido un recordatorio de los desafíos inherentes a la integración de IA en aplicaciones prácticas.
El financiamiento y las expectativas de los inversores han impulsado a muchas empresas a prometer más de lo que pueden cumplir, lo que a menudo resulta en proyectos fallidos. La historia de estos fracasos no solo es un reflejo de las dificultades técnicas, sino también de las presiones comerciales y de mercado que enfrentan estas empresas. En este contexto, la regulación y la vigilancia por parte de organismos internacionales podrían desempeñar un papel crucial en el futuro del desarrollo de la IA.
El artículo de TechCrunch menciona que, aunque la inteligencia artificial promete transformar industrias, no todos los proyectos logran sobrevivir. 'Los fracasos son parte del proceso de innovación', señala la publicación, que subraya la importancia de aprender de estos errores para avanzar en el desarrollo de tecnología más efectiva.