El periódico La República publicó este lunes su segunda edición impresa elaborada con el apoyo de inteligencia artificial. Tras su primera edición experimental, lanzada en julio de 2025, el diario económico ve la iniciativa como un paso lógico en la transición de la industria hacia contenidos híbridos, en los que audiencias que ya modificaron sus hábitos de consumo de información realizan consultas directas a los modelos de lenguaje.
En la primera edición se usó ChatGPT. Esta vez, el ejemplar se produjo apoyándose en Gemini, de Google, y en la asistente virtual AmelIA, un recurso visual creado mediante sistemas de inteligencia artificial generativa que se estrenó en la primera edición de IA.
Para el director del diario, Fernando Quijano, lejos de amenazar el ejercicio periodístico, la IA está llamada a ser una herramienta para hacer frente a sus nuevos desafíos. En charla con AI INSIDERS, resaltó el desafío de lograr una integración segura entre la redacción humana y la tecnología.
La nueva revolución
-¿Qué lleva a un diario con más de siete décadas de historia a decir: ‘Hagamos una edición escrita con IA’?
Lo primero es decir que esta clase de cambio tecnológico ya lo vivimos. Era 1992, Cali, sala de redacción de El País. Y los jóvenes nos creíamos de mejor familia porque mientras los periodistas veteranos tenían que arrugar una hoja y tirarla al cesto porque se habían equivocado con una tilde, una coma mal puesta, una palabra mal escrita, nosotros simplemente dábamos delete, delete, delete, delete y seguíamos escribiendo. Era la gran revolución.
Y ese texto digital, por decirlo de alguna manera, iba a unas planchas y las planchas se convertían ya no en linotipos, pero sí iban a la rotativa. Nos creíamos de mejor familia. Esos señores se tuvieron que ir con su amargura, porque simplemente los dejó la tecnología. Lo mismo pasó con los arados, lo mismo pasó con los carros y los caballos, es decir, es simplemente el devenir de la historia. En nuestro negocio, el año que cambió todo fue el 2006-2007. Uno: maduración del iPhone. Dos: Con Google ya muy maduro, llegan Facebook e Instagram. En ese periodo, ya nada fue igual.
Hoy la inteligencia artificial es exactamente lo que le pasó a los de las máquinas de escribir, exactamente lo que le pasó a los centros de información periodística, que usted trabajó en El Tiempo y sabe a qué me refiero, con Google, que ya no ya nada tenías que ir a hacer a una biblioteca.
Los pelados de hoy utilizan la inteligencia artificial para mejorar sus textos. Yo a lo que voy es a un proceso en que el que tú haces la reportería y pones a la IA de secretaria, a que te escriba el texto sin errores de ortografía, con contraste y, es más, hasta a que te haga citas. La propuesta es: ¿Cómo logramos unos contenidos híbridos entre tu talento y esto? Solo que yo ya no me voy a desgastar corrigiendo ortografía. En México, en Italia, los sindicatos de correctores de ortografía casi que mataron los periódicos. ¿Qué odiaban esos correctores de estilo? Word y los correctores.
Entonces es lograr una especie de hibridación entre el trabajo del redactor que hace la reportería y el texto que escribe la inteligencia artificial. Es más, la IA sugiere cómo es la infografía. Y me parece que así damos un gran paso, similar al que ya habíamos dado antes.
-Bajo esa línea, uno esperaría que justamente al editor veterano le resultara menos agradable la idea de la IA…
Yo era de las personas que regañaba a la gente porque entraba a Google. Yo soy hijo de maestra de escuela. Así que yo era: “Pero no, los libros, mire, tal cosa. No, los libros”. Pero lo cierto es que es difícil pelear contra un pelado que pone a la inteligencia artificial a revisar su texto. Él escribe el texto y le dice, "Corrígemelo". Y lo corrige.
Y además es que, entre una nota de chat GPT, de Sam Altman, que haga Bloomberg o que haga Pedro Pérez… A usted no le importa quién la hace, le importa es que esté bien escrita y que le informe algo novedoso. A eso nos vamos a enfrentar.
Esta la segunda edición que hacemos. Fuimos el primer periódico en español en tener una edición de IA y hace unos días hicimos la otra. Son, esa palabra seguramente usted la entiende mejor, teatros de cambio, son escenarios para avizorar el futuro. Ahora, ¿cómo va a ser? Pues yo sé que va a ser mejor.
-En los temas de IA se oye mucho la palabra ‘salvaguardas’. ¿Cómo se cuida La República de que la IA no alucine o no haga alguna locura sacando datos de la red?
El universo informativo es del archivo de La República y lo que hace el periodista con su propia reportería. Yo no pongo a que la inteligencia artificial me escriba sobre todo lo que ha salido en la BBC, en El Tiempo, en Clarín, en The Wall Street Journal, no. Es lo que yo he hecho. Ojo, que esa es la gran diferencia. La salvaguarda es lo que yo nutro.
No lo digo por soberbia ni mucho menos, pero yo he escrito 4.000 editoriales. Y eso es mucho. Y los tengo en Google Scholar. Y el día que esté con dolor de muela o cansado, le voy a decir: "Escríbame una editorial sobre aranceles con base en esos 4.000 editoriales". Le estoy dando el universo. Le estoy dando los parámetros y le estoy dando el estilo.
Yo no estoy diciendo: "Escríbame sobre aranceles, donde lo encuentre." No, porque eso es plagio. No, él se basa en mi universo. Y es que somos muchos -nosotros somos 50 y tenemos 75 años- Ese es el universo. Y ahora estoy tratando que los contenidos de RCN Televisión, los contenidos de RCN Radio, los contenidos de Win, los contenidos de NTN… se sumen para ampliar el universo. Pero es que ellos todavía no están metidos en este cuento”.¿Y los que dicen que este no es el camino porque pone a la IA a hacer el trabajo del periodista?
Yo oigo periodistas diciendo que la IA nos va a desplazar. Por supuesto que lo va a desplazar… si se queda quieto. Pero si como usted, que tiene un proyecto periodístico, un emprendimiento, usted va a utilizar la IA para su inteligencia... Es que ese es el debate. Es el tema de Apocalípticos e Integrados, el libro de Umberto Eco que le enseñaban a uno en periodismo. La gente siempre ve jinetes del Apocalipsis en cosas que en realidad son oportunidades.
-¿Qué cambio perciben entre la primera edición de IA y la segunda?
Aquí hay una periodista muy buena, que se llama Tatiana Arango,. Es neurasténica, pero es de una curiosidad de científico y se enferma y pone problemas y todo, pero es un genio. Entonces, ella se ha echado al hombro esas ediciones y me decía hace poco: "Muy bien, porque antes, para la gente era todo un descubrimiento, pero ahora ya simplemente están diciendo: ‘¿Pero qué tiene de nuevo eso, si ya estoy escribiendo así, si ya estoy utilizando esas herramientas?’".
-¿Cómo le va a usted con la tecnología en el día a día?
Mire: ¿Quiere saber cómo hago yo el editorial? Yo lo dicto, como periodista viejo que soy. Yo iba a cubrir el Congreso, el presupuesto, y dictaba la nota para que sus antecesores de El Tiempo, de Portafolio, me la copiaran. Yo la dictaba. Había unas señoras que levantaban textos. O sea, yo tengo facilidad de dictar, incluso devolverme a la última coma. Eso es como mentalidad de ingeniero, pero soy de la generación que dicta.
Entonces, ¿yo qué hago? Dicto el editorial: 700 palabras. Luego lo copio y se lo doy a Gemini. ‘Por favor, corrija este ensayo o esta columna de opinión’, depende del sesgo que le haya dado. Gemini me lo corrige, me dice dónde puse algo mal, Yo veo las correcciones, digo ‘eso no, es de estilo’, las avalo, no las avalo, y le digo: "Ya, califíquelo". Y ya. Esa es la forma de escribir, hoy, creo. Porque si yo me pongo a escribirlo como lo he hecho durante tantos años, cometo siempre metidas de uña. Y me devuelvo y me quita mucho tiempo. Ahora no. No, es una cosa superinteresante.
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