Como un apoyo absoluto y una defensa firme de su expansión, podría describirse la posición expresada por el presidente de EE. UU., Donald Trump respecto a los centros de datos que se construyen en su país. Aunque múltiples comunidades los denuncian como una fuente de contaminación y de ruido, el Gobierno los ve como un pilar fundamental para la riqueza económica de los Estados Unidos y el liderazgo geopolítico del país.
El 31 de agosto, en declaraciones en Truth Social, Trump afirmó de manera tajante que la única razón por la que una comunidad rechazaría un centro de datos es si quiere terminar siendo "atrasada y pobre". En contraste, asegura que aquellos lugares que adopten la consigna de "dejar que reinen los datos" ("Let Data Reign") serán "exitosos y ricos", gozarán de impuestos mucho más bajos y tendrán abundancia de empleo.
Para sus críticos, los centros de datos suelen requerir cientos de miles de galones de agua al día para refrigerar sus colosales infraestructuras. Según The New York Times, "las instalaciones bombean enormes cantidades de agua fría a través de tuberías que recorren los edificios para enfriar los servidores y que estos puedan realizar cálculos y mantener en funcionamiento servicios de internet como las redes sociales".
"Más grandes que el petróleo"
Nada de eso desanima a Trump. Para el mandatario, frenar la construcción de estos centros equivale a "matar a la gallina de los huevos de oro", en especial de cara a la competencia con China por el dominio del mercado de la IA.
Trump sostiene que el gobierno de China "no podría estar más feliz" con la resistencia a los data centers en EE. UU., ya que la infraestructura de procesamiento de datos es vital para ganar la carrera global por la inteligencia artificial. Trump considera que estos proyectos son "tremendamente importantes para la economía" y ha afirmado que los centros de datos podrían llegar a ser "más grandes que el petróleo".
Bajo este enfoque de libre mercado, criticó públicamente la decisión del gobernador de Texas, Greg Abbott, de pausar temporalmente los nuevos proyectos en su estado, calificándola como un "error". Abbott, que en el pasado fue un gran promotor de estos proyectos, ha planteado, además, impulsar una agenda legislativa para imponer regulaciones más estrictas y eliminar las exenciones de impuestos estatales que benefician a la industria con más de mil millones de dólares anuales.
Por su parte, la gobernadora demócrata de Nueva York, Kathy Hochul, decretó una prohibición temporal de un año para la construcción de nuevos centros de datos de gran escala en su estado, una medida que también fue criticada públicamente por el presidente Trump.
Ante el temor de que el enorme consumo eléctrico de la inteligencia artificial reactive el uso de combustibles fósiles (como el gas natural), varios estados han aprobado leyes para proteger sus metas de descarbonización. Michigan, Oregon y Minnesota promulgaron leyes específicas en los últimos 18 meses para garantizar que las empresas de servicios públicos sigan obligadas a proveer energía 100% libre de emisiones para el año 2040, independientemente de la presión de consumo que ejerzan los nuevos centros de datos. California mantiene bajo análisis legislativo medidas similares para evitar que la demanda tecnológica descarrile sus objetivos ambientales.
En cambio, otros estados han aprobado proyectos de dimensiones colosales. Nuevo México autorizó permisos de perforación de pozos para abastecer con millones de galones de agua al gigantesco Project Jupiter (un complejo de Oracle y OpenAI de 165,000 millones de dólares) y Utah aprobó un proyecto de centro de datos del doble del tamaño de Manhattan.
FAQ
1. ¿Cuál es la postura del presidente Donald Trump sobre los centros de datos?
Trump los apoya firmemente y afirma que traerán riqueza, empleo y menores impuestos. Advierte que las comunidades que los rechacen terminarán siendo "atrasadas y pobres", y que frenar su avance solo beneficia a China en la carrera por la inteligencia artificial.
2. ¿Por qué tantos ciudadanos se oponen a su construcción local?
Alrededor del 75% de los estadounidenses se opone a tener un centro de datos cerca de su hogar. Los principales motivos de rechazo son el temor a que se disparen las facturas de luz, el inmenso consumo de agua en zonas con sequía y la pérdida de tierras de cultivo.
3. ¿Qué propone JD Vance para calmar el malestar por las tarifas de luz?
El vicepresidente sugiere que las empresas aprovechen la desregulación federal para construir sus propias plantas de energía junto a los centros de datos, logrando inyectar electricidad de vuelta a la red comunitaria en lugar de consumirla.
4. ¿Qué medidas drásticas han tomado los gobiernos de Texas y Nueva York?
El gobernador de Texas, Greg Abbott, pausó los nuevos proyectos para hacer auditorías y busca eliminar sus exenciones fiscales de más de mil millones de dólares. Por su parte, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, impuso una prohibición temporal de un año a las instalaciones de gran escala.
5. ¿Cómo afecta esta industria a las metas contra el cambio climático en EE. UU.?
La inmensa demanda de energía de la IA ha desatado un auge en la construcción de plantas de energía basadas en gas natural. Ante esto, estados como Michigan, Oregon y Minnesota han aprobado leyes para proteger su meta de alcanzar una energía 100% libre de emisiones para 2040.