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Epson expande la iniciativa 'Toner Free' en América Latina para eliminar el plástico de las impresiones

El uso cotidiano de la tecnología láser en miles de oficinas se vuelve difícil de defender en materia de contaminación plástica y desperdicio energético.

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Redacción AI Insiders

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Epson expande la iniciativa 'Toner Free' en América Latina para eliminar el plástico de las impresiones

La mayoría de las personas asume que el tóner de una impresora es, simplemente, tinta en polvo. Por eso sorprende descubrir que el tóner está compuesto principalmente por microplásticos fisionables, como polímeros acrílicos o poliéster, mezclados con negro de carbón y óxido de hierro. Es por eso que cada vez que una impresora láser entra en funcionamiento necesita alcanzar temperaturas sumamente elevadas para fundir ese polvo de plástico directamente sobre la fibra del papel.

El papel de una impresora láser sale caliente porque ese sistema utiliza un rodillo térmico llamado fuser (o unidad de fijado), que aplica calor a unos 180° o más, así como presión, para fundir los gránulos de plástico y pigmento del tóner e impregnarlos permanentemente en las fibras de las hojas.

Es un proceso invisible y -aceptémoslo- conveniente, pero lamentablemente genera un impacto ambiental acumulado de proporciones masivas. A nivel global, la industria de la impresión láser produce cada año una cantidad de tóner descomunal, que equivale, según los expertos, a 246.000 millones de sorbetes o pitillos, 20.000 millones de bolsas de un solo uso o 5.000 millones de botellas de plástico desechables. El uso cotidiano de la tecnología láser en miles de oficinas se vuelve, ante semejante revelación, una práctica difícil de defender en materia de contaminación plástica y desperdicio energético.

Por eso la industria ha tratado de virar para frenar este impacto. Es así que Epson anunció la expansión regional en América Latina de su iniciativa "Toner Free", con la que busca acelerar la transición definitiva del sector corporativo hacia la inyección de tinta. La multinacional japonesa, que tomó en 2022 la decisión radical de abandonar por completo la fabricación y comercialización de impresoras láser, ha enfocado su innovación en la arquitectura PrecisionCore Heat-Free, que remplaza el tóner por pigmentos vegetales que, por añadidura, no necesitan calor.

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“Las decisiones tecnológicas que tomamos todos los días también son decisiones de negocio. Cuando una empresa elige cómo imprimir, también está definiendo cuánto consume, cuántos residuos genera y qué tan eficiente puede ser su operación”, explica José Brenes, Gerente Regional Senior de Mercadeo y Comunicación de Epson para Latinoamérica Norte.

Por qué importa

La causa por una alternativa al uso del tóner y el alto consumo calórico del láser llega en un momento de inflexión para las empresas latinoamericanas. Según el estudio "Informes de sostenibilidad camino a la obligatoriedad" elaborado por KPMG, el 69% de las 100 empresas más grandes de cada país de la región ya publica informes de sostenibilidad y el 77% ha fijado metas concretas de reducción de emisiones. En este panorama, la elección de la infraestructura de impresión pasa de ser una decisión logística menor a un factor clave en la auditoría de huella de carbono.

No es solo el plástico. Al eliminar la necesidad de calentar el equipo para fundir los polímeros, la tecnología sin calor reduce drásticamente el consumo de electricidad en las oficinas, lo que a su vez disminuye las emisiones indirectas de CO2. Además, deshacerse del tóner simplifica la gestión de residuos electrónicos, liberando a las organizaciones de manipular consumibles complejos cargados de polímeros pesados que requieren procesos de disposición especial para no terminar en vertederos.

Esta transformación encaja directamente con la presión regulatoria que empieza a manifestarse en mercados globales y locales. Un ejemplo representativo de esta tendencia es la medida impulsada por el Concejo Municipal de Los Ángeles para prohibir los cartuchos de impresora de un solo uso que carezcan de programas obligatorios de recarga o devolución. La regulación busca atacar la raíz del problema de la basura electrónica, sentando un precedente que empuja a la industria a abandonar los consumibles plásticos tradicionales.

Qué sigue

La expansión de la línea corporativa WorkForce de Epson acelerará la adopción de modelos basados en depósitos continuos de tinta y cartuchos de alto rendimiento diseñados para reducir la frecuencia de reemplazo. La compañía continuará con el despliegue de su hoja de ruta climática, respaldada por objetivos validados por la iniciativa Science Based Targets (SBTi) hacia el año 2030, con miras a eliminar por completo el uso de recursos del subsuelo no renovables para 2050.

En el ámbito regional, el programa incorpora alianzas ambientales concretas para mitigar la huella de carbono remanente. Paralelamente, las empresas proveedoras de servicios gestionados de impresión en América Latina enfrentarán la necesidad de actualizar sus catálogos para cumplir con las exigencias de licitaciones públicas y privadas que demandan certificaciones energéticas estrictas. La obsolescencia programada del tóner acelerará el cierre de líneas de producción de consumibles plásticos tradicionales en la industria.

Contexto

Se estima que el mercado de tóneres de impresión tendrá un valor de 3.800 millones de dólares en 2025 y se proyecta que alcance los 5.900 millones de dólares en 2035, registrando una tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) del 4,5% durante el período. Esto representa un aumento del valor total del 55,3% en diez años, respaldado por una TCAC del 4,5%. Desglosando la oportunidad, la primera mitad de la década (2025-2030) verá el mercado expandirse de 3.800 millones de dólares a 4.800 millones de dólares, agregando 1.000 millones de dólares, o aproximadamente el 48% de las ganancias incrementales totales.

El tóner de impresión tradicional está fabricado con una mezcla de polímeros acrílicos o de poliéster, negro de carbón y partículas magnéticas. Su proceso de fabricación demanda el consumo de múltiples recursos fósiles y energía, mientras que su descomposición natural en vertederos requiere cientos de años debido a la estabilidad química de sus componentes plásticos y metales pesados.

Históricamente, el sector informático operó bajo esquemas de consumibles cerrados, con bloqueos por gestión de derechos digitales (DRM) que impedían la recarga manual de los depósitos. Este modelo económico garantizó flujos de ingresos recurrentes para los fabricantes, pero generó millones de toneladas de residuos tecnológicos compuestos por plásticos de ingeniería no biodegradables que terminan en depósitos de basura municipales o como desechos peligrosos.

Epson dio un paso decisivo hacia la descarbonización en enero de 2024, cuando alcanzó el hito de abastecer el 100% de la energía eléctrica de sus sitios operativos globales con fuentes renovables. La estrategia "Toner Free" consolida ese compromiso global, buscando desplazar la tecnología láser en el entorno corporativo e imponiendo un estándar industrial centrado en la eficiencia energética y la economía circular.

Leer más: Epson, Future Market Insights, KPMG

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